Victoria Gonzalez-Figueras

Memorias de Groch II

Se conoce que la física cuántica tiene respuestas para todo. Aunque anhele yo un espectacular despliegue de emociones armadas, no sabría decir si sería capaz de pensar que la ciencia me lo solucionaría. Tampoco lo diría; lo del despliegue. Yo en la cuántica creo. Me parece bastante honesto lo de ser una ciencia pero admitir no tener nada claro y depender de las posibilidades ajenas. Todos deberíamos hacerlo.

*

He perdido la oportunidad de decirte a la cara que me voy, que después de cuatro años de habernos separado, de haberte dejado, me voy. En el tren dudaba, quería ir a buscarte pero no lo hice y no sé por qué. Quizás tú también tenías cosas para contarme. Ahora sé que no te voy a ver más.

Estándar
Victoria Gonzalez-Figueras

Memorias de Groch

Dadas varias y diversas variables y consecuencias nos encontramos en 2009 con un grupo bien bonito. Éramos variopintos y divertidos. Pablo, que siempre quiso, pero nunca pudo quedarse afónico; es mi conexión con el mundo exterior, el mundo real. Donde puedes meter la mano en sacos de grano en los mercados, donde celebras el año nuevo viendo a un hombre inmovilizado por cinco policías, donde se roba azúcar de las cafeterías. Pablo está haciendo pinitos vendiendo su cuerpo e imagen a focos, objetivos y ojos ajenos. Pero es una manera tan digna como cualquier otra de pagarse el piso. Pablo canta. A veces desafina y nos enseña canciones que no están maduras aún. Como dice Gerard, Dice que tiene que madurar (la canción).

*

En la ciudad, no podemos parar de contar los días que faltan para guardar el abrigo y enseñar los culos. Phil estuvo bastante acertado en decir que faltaban unas semanas más. Hay que respetarlo con fervor cristiano.
Aún así, no estamos del todo mal. Compramos fruta para hacer zumos y nos cuidamos. El día que pueda dormir sin nórdico seré feliz. El que lo tiene peor es Osco, que se ve la propia respiración, como si fuera Siberia. Hace mucho que no sabemos nada de nuestros amigos, pero la vuelta al cole será buena para relaciones sociales de todo tipo.

*

Es posible que acabáramos reunidos buscando algo nuevo. No necesariamente cosas inauditas pero necesitábamos conocer más y sabíamos que juntos llegaríamos a esa meta.
Tal y como anillos en la ciudad de Moscú, fuimos aumentando y delegando a más personas y conocimientos. Era divertido, saber que teníamos compañía. Nos teníamos los unos a los otros.
El verano siempre es la época mejor. Y este no fue menos. Hicimos muchas fiestas en nuestra casa de Groch. Nunca necesitamos de más gente. De hecho, no nos gustaba tener a gente desconocida. En parte nos animaban pero por otro lado siempre acabábamos quedándonos solos. No hay problema.
Había música, baile, canto y risa. Luego llegó la vuelta al cole. Cada uno se sumió en sus quehaceres, que no eran pocos. Es el último año de universidad. André se instaló en Barcelona, pero no fue hasta mucho más tarde que encontró un lugar para él, con un piano de cola en el hall.

*

Victoria ya acabó la carrera y entró a trabajar haciendo encuestas. Creo que no lo gustaba mucho.
Nos pasamos todo el invierno viéndonos cada jueves en Bailén, en el trivial. ¡No sabíamos nada! Nada de nada. A mí me dejó de gustar cuando tardaron media hora en traerme un sándwich de jamón. ¡Inútiles!
Esas noches las recuerdo largas, sucias y con mucho humo. Además siempre nos hacían sentar en el suelo.

Estándar